«Sed
santos y todo reflorecerá en vuestras manos» (J.B. Scalabrini a P. Oreste Alussi, 1893).
ORACIONES POR INTENCIONES PARTICULARES
Oración a la Virgen
(inicio) (oraciones)
Oh Virgen Santísima,
¡sé tu la consolación única y perenne de la Iglesia
que amas y proteges!
¡Consuela a tus obispos y a tus sacerdotes, a los
misioneros y a los religiosos que deben iluminar la civilización moderna,
difícil y a veces adversa!
¡Consuela a las comunidades cristianas dándoles
el don de numerosas y fuertes vocaciones sacerdotales y religiosas!
¡Consuela a todos los que detienen autoridad y
responsabilidades civiles y religiosas, sociales y políticas para que, no
obstante las dificultades y derrotas, tengan siempre como meta sólo el bien
común y el desarrollo integral del hombre!
¡Consuela a este pueblo bueno que te ama y te
venera; a las numerosas familias de los emigrantes, a los desocupados, a los
que sufren, a los que llevan en el cuerpo y en el alma las heridas causadas por
dramáticas situaciones de emergencia; a los jóvenes, especialmente a los que
por muchas razones se encuentran desbandados y descorazonados; a todos los que
sienten en el corazón una ardiente necesidad de amor, de altruismo, de caridad,
de donación, que cultivan elevados ideales de conquistas espirituales y
sociales!
Oh Madre Consoladora, consuélanos a todos, y haz
que todos comprendan que el secreto de la felicidad está en la bondad, y cuando
se sigue fielmente a tu Hijo Jesús.
(Juan
Pablo II)
Oración a San José (inicio) (oraciones)
San José, a ti acudimos en nuestra tribulación y
solicitamos confiadamente tu patrocinio. Por aquel amor que te unió a la Virgen
Inmaculada, madre de Dios, y por el amor fraternal que profesaste al Niño
Jesús, te suplicamos: vuelve benigno tu mirada al pueblo que Jesucristo
conquistó con su sangre y socórrenos con tu poder. Custodio de la Sagrada
Familia, protégé el linaje escogido de Jesucristo. Presérvanos, Padre
amantísimo, de todo contagio de error y corrupción.
Asístenos en el combate que libraste con el poder
de las tinieblas. Tú, en otro tiempo, libraste del peligro de muerte al Niño
Jesús, defiende ahora a la Santa Iglesia de Dios contra todas las asechanzas
del enemigo y contra toda adversidad. ampara a cada uno de nosotros y
protégenos para que, siguiendo tu ejemplo, sostenidos con tu auxilio, podamos
vivir santamente, morir piadosamente y alcanzar la bienaventuranza en el cielo.
Amén.
Oración a San Carlo Borromeo (inicio) (oraciones)
Glorioso San Carlos, para todos modelo de fe, de humildad, de pureza, de constancia en el sufrimiento.
Empleaste todo tus dones para la mayor gloria de Dios, para la salvación de los hombres, con una donación total, hasta el punto de ser víctima de tu entrega.
Concede a nosotros, tus devotos, firmeza en nuestros propósitos, espíritu de sacrificio, trabajo constante para el bien de los hermanos.
Danos fidelidad hacia el Señor, amor hacia la Iglesia, constancia en las adversidades y perseve-rancia en el bien.
Dios Padre, no mires nuestros méritos, sino los de tu siervo y nuestro protector, San Carlos.
Ayúdanos a ser fieles testigos de la fe, para que lleguemos un día a disfrutar contigo del cielo. Amen.
Oración a Santa Teresa del Niño Jesús (inicio)
(oraciones)
Santa Teresa del Niño Jesús, que en tu existencia
terrena has amado a Dios sobre todas las cosas y te has ofrecido como víctima a
su amor misericordioso, ayúdame para que haga preciosos todos los instantes de
mi vida, transformándolos en actos de amor verdadero.
Cóncedeme seguir tu pequeño camino, es decir,
vivir en el espíritu de sencillez y humildad evangélicas, en completo abandono
a la voluntad del Señor. Enséñame a aceptar todo sufrimiento como un don
precioso hecho a quien más ama.
Que también yo pueda cerrar mi vida terrena
repitiendo tus últimas palabras: "Dios mío, te amo".
Oración
para la glorificación de Mons. Massimo Rinaldi, c.s.
(inicio) (oraciones)
Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te damos gracias por haber donado a la Iglesia un Pastor como Máximo Rinaldi.
Con iluminado celo, gran piedad, bondad ejemplar e incomparable pasión misionera, El condujo a su pueblo por los caminos de tu Reino de paz, de justicia y de amor.
Para honrar su memoria, suscita en tu Iglesia Sacerdotes, Diáconos, Religiosos y Religiosas, Misioneros y Misioneras según tu corazón y haz de todos nosotros, laicos y laicas cristianos, testigos auténticos y responsables de la Buena Noticia traída al mundo por Jesús, nuestra luz y nuestro gozo. Amén.
Oración para la glorificación de P. José Marchetti,
c.s. (inicio) (oraciones)
Señor, te alabamos y te agradecemos por haber
llamado al Padre José Marchetti a ser apóstol de los migrantes y padre de los
huérfanos.
Respondiendo con valor a tu llamado, se consagró
con los votos de caridad y victima del prójimo por tu amor y sí fructificó el
don de participación en el carisma Scalabriniano.
Señor, por tu gloria y bien de la Iglesia,
concédenos imitarlo en la entrega y donación total al servicio de los migrantes
más pobres y necesitados, y glorifica al Padre Marchetti, mártir de las fatigas
apostólicas, dándonos la gracia que pedimos por su intercesión.
Oración para la glorificación de Madre Asunta
Marchetti, mscs (inicio)
(oraciones)
Oh Jesús, que dijiste: “Venid a mi todos los que
están afligidos y desconsolados y yo los aliviaré”. Te damos gracias por haber
hecho de Madre Asunta el amparo de los migrantes, la madre de los huérfanos y
el alivio de los necesitados.
Por tu meritos infinitos e intercesión de nuestra
madre Santísima, glorifica en la tierra tu humilde sierva Madre Asunta y
concedeme, por medio de ella, la gracia que tanto necesito.
Oración simple scalabriniana
(inicio) (oraciones)
Oh Señor, ¡haz de nosotros un instrumento de su
amor!
Donde hay el frío de la indiferencia y del
abandono,
llevemos el calor de tu presencia,
donde hay soledad,
llevemos un signo de tu comunión.
Donde no hay más familia ni casa,
seamos transparencia tuya que eres Trinidad:
comunidad y familia por excelencia.
Oh Señor, si no podemos saciar
el hambre y la sed de tantos hermanos,
concédenos ser portadores de esperanza,
de aquella esperanza que nos hace creer en una
tierra,
donde no hay hombre, ni mujer,
ni grande, ni pequeño,
ni fuerte, ni débil, ni rico, ni pobre...
donde nadie será extranjero.
(Natalina Dimo)
Oración por los migrantes (inicio)
(oraciones)
O Cristo Peregrino, Tú que hiciste de tu vida un caminar hacia el encuentro con los hermanos para llevarlos al Padre, te pedimos por los migrantes más pobres y abandonados.
Señor, condúcelos hacia una tierra que los alimente sin explo-tarlos ni quitarles la identidad. Que tu Espíritu los fortalezca en el amor y la esperanza para que continúen el camino hacia la tierra Prometida viviendo la justicia, la solidaridad y la paz.
Concédenos la gracia de acogerlos con fe y caridad, ayudándolos a caminar con energía y confianza.
Oh María, Madre de los Migrantes, nosotros los ponemos bajo tu amparo maternal. Bendícelos y condúcelos al encuentro con el Padre. Amén.
Oración entre migrantes (inicio)
(oraciones)
Señor del mar y de la tierra, Señor del cerca y del junto, hermano de niños y venados, ternura de mujer y sonrisa de colores, aquí estoy...
Soy hombre viandante, hoy Señor, pisando huellas de Alguien que inventó la historia y abrió caminos hacia el más allá.
Dejaste un día tu cielo Señor y te saliste callado en la noche segui-do por la indiferencia de muchos.
Envuelto en el silencio de estrellas y comunión de quien vela en la noche.
Hiciste de la tierra tu patria, del hombre tu morada.
Te colaste en la fiesta de quien canta y espera. Desde entonces seguimos caminando.
Somos niños y viejos, hombres y muchachas, pobres y acosados.
Vamos arropados de esperanzas buscándote en medio de nosotros.
¿Por qué te hiciste migrante, Señor?
Contigo el hombre se hizo errante peregrino.
Aquí vamos Señor, aplastado por la confusión de Babel para el canto del Pentecostés. Camina con nosotros Señor. Amén.
Oración por los migrantes (inicio) (oraciones)
Santísima Virgen María que, en compañía de tu Divino Hijo Jesús y de San José tu esposo, conocistes las amarguras de Egipto.
Acompaña por los caminos del mundo a los innumerables her-manos nuestros e hijos tuyos que, fuera de su patria, luchan por superar las dificultades de una vida muchas veces angustiosa y heroica.
Vela por su Fe. Alienta su Esperanza. Consérvalos firmes en su Amor a Dios.
Bendice, con la abundancia que necesitan, el mérito de su partida y los esfuerzos de su trabajo.
Aprovecha el sencillo caminar de sus vidas, para estrechar entre todos los pueblos los vínculos de una verdadera fraternidad cristiana.
Haz que encuentren corazones generosos que les ayuden.
Haz que sean agradecidos a los que los acogen y fieles a los que les lloran al partir.
Y alcánzanos, Madre, el premio de una paz cimentada en la justicia social cristiana y el gozo de una Patria Eterna compartida por todos, en el brazo del Padre que está en los cielos. Amén.
«La
oración, cuando es humilde, no sólo iguala, antes bien, diría que casi supera
la potencia misma de Dios: Dios es omnipotente, dice el Profeta, ¿quién puede
resistirle? Yo respondo: la oración» (J.B. Scalabrini, Carta Pastoral
1905).
Para
que estemos siempre atentos ante la presencia de los migrantes entre nosotros
Oración por los desterrados y los migrantes
Por las Familias scalabrinianas y su compromiso misionero
Para que estemos siempre atentos ante la
presencia de los migrantes entre nosotros (inicio) (oraciones por
intenciones particulares)
Las circunstancias de la vida han hecho que
muchos hombres y mujeres emprendan un viaje que les ha conducido lejos de sus
tierras y de sus seres queridos. Si por un lado esta nueva experiencia de vida,
provocada por factores económicos, políticos y sociales, se ha convertido en
una cruz y sufrimiento, por el otro, mediante la gracia del Señor se ha vuelto
también en ocasión para favorecer relaciones de solidaridad entre personas
diversas por lengua y cultura.
Hermanos y hermanas, pidamos al Señor la gracia
para identificar a los nuevos compañeros de viaje que tocan a nuestras puertas
en busca de pan, de trabajo, de fraternidad y de comunión.
Abre, Señor, nuestros ojos para que seamos
sensibles a la presencia de los extranjeros y no nos dejemos vencer por la
indiferencia. Por esto te rogamos:
¡Escúchanos, Señor!
Ayúdanos, Señor, a reconocer tu rostro en
nuestros hermanos migrantes y a servirte en cada uno de ellos. Por esto te
rogamos:
¡Escúchanos, Señor!
Dona, Señor, incolumidad y paz a los que viajan
por cielo, por tierra y por mar; haz que lleguen con bien a la meta deseada.
Por esto re rogamos:
¡Escúchanos, Señor!
Ayuda, Señor, a los desocupados y a los que no
tienen casa; haz que cada hombre tenga lo necesario para conducir una vida
dignitosa y segura. Por esto te rogamos:
¡Escúchanos, Señor!
Señor, que con la fuerza de tu Espíritu creador
haces nuevas todas las cosas, concédenos la gracia y el valor para que seamos
atentos, hospitales y capaces de cooperar con tu plan de salvación. Te lo
pedimos por intercesión de María, Madre tuya y nuestra. Amén.
Oración por los desterrados y los migrantes
(inicio) (oraciones por
intenciones particulares)
Hermanas y hermanos, oremos confiados en Dios, nuestro
Padre, que por boca del profeta Jeremías ha prometido: cuando me invocareis yo
os escucharé; os reuniré de todos los pueblos en los que os he dispersado y os
haré regresar de vuestro exilio.
Por la patria de origen y por el país que acoge a
los desterrados y a los migrantes, para que poniendo de lado toda forma de
violencia y de racismo, se establezcan relaciones de comunión y solidaridad,
oremos:
¡Defiende, Señor, a los desterrados
y a los migrantes!
Por el respeto de las minorías, para que cada
hombre viva una efectiva paridad de derechos y deberes en la escuela, en el
trabajo y en todo ambiente de vida, oremos:
¡Defiende, Señor, a los desterrados
y a los migrantes!
Por los trabajadores extranjeros, para no se les
considere como concurrentes, sino como cooperadores calificados para construir
una sociedad más abierta y universal, oremos:
¡Defiende, Señor, a los desterrados
y a los migrantes!
Por los hijos de los emigrados, para que sean el
trámite generoso y cordial entre las diferentes culturas, primicia de una
humanidad reconciliada y fraterna, oremos:
¡Defiende, Señor, a los desterrados
y a los migrantes!
Por los emigrados ancianos y solos, para que
encuentren el calor de un hogar y de una patria que, además de la asistencia,
les ofrezca una razón de vida y de esperanza, oremos:
¡Defiende, Señor, a los desterrados
y a los migrantes!
Dios omnipotente, envía a tu angel para que
preceda y acompañe a todos “los hijos de la miseria y del trabajo” (J.B.
Scalabrini) esparcidos por el mundo.
Tu que has cuidado a la Familia de Nazaret
prófuga en Egipto, para que escapara a la espada del perseguidor, renueva los
prodigios de tu misericordia. Cierra las heridas, repara las ofensas, restituye
la dignidad pisoteada. Ayuda a los migrantes a ser instrumentos de comunión y a
colaborar para la construcción de un mundo nuevo. Socorre a los prófugos, a los
refugiados y a los desterrados para que regresen a su propia tierra. Por Cristo
nuestro Señor. Amén.
Oración de agradecimiento
(inicio) (oraciones por intenciones particulares)
Agradezcamos al Padre de todas las gentes, porque
desde la cruz de su Hijo ha hecho nacer la esperanza para los humillados y los
ofendidos y para todos ha dado un estatuto de la libertad que ninguna potencia
terrena podrá eliminar.
Agradezcamos al Padre por nuestros hermanos y
hermanas migrantes porque en ellos reconocemos un reflejo del rostro de su Hijo
Jesús. Su hospitalidad y su sentido de fiesta recuerdan a nuestras viejas
cristiandades que Cristo se ha hecho extranjero y huésped al hacerse uno de
nosotros.
¡Por esto te agradecemos, Señor!
Agradezcamos al Padre porque nos ha hecho
descubrir los temores, las incertidumbres, pero también los sueños y las esperanzas
de un futuro mejor que los migrantes nutren para consigo mismos, para sus
hijos, para el país que han dejado y para la nación que los acoge.
¡Por esto te agradecemos, Señor!
Agradezcamos al Padre porque los migrantes nos
recuerdan el derecho que tienen todos
nuestros hermanos y hermanas de la tierra de vivir una vida dignitosa.
¡Por esto te agradecemos, Señor!
Al enviarnos el Espíritu, Jesús nos dona la
fuerza para vivir como cristianos: atentos, diligentes, afables, ricos en
fraternidad hacia el extranjero. No podemos permanecer indiferentes y cerrarnos
en nosotros mismos pensando que no corresponda también a nosotros resolver los
males que afligen a la humanidad. Te pedimos, Señor, instados también por la
presencia de los migrantes, la gracia de poner las bases para la construcción
de un Reino de fraternidad, de comparticipación y de paz. Amén.
Por el don de la comunión
(inicio) (oraciones por intenciones particulares)
La comunión forma parte del designio de Dios.
Somos hijos de un solo Padre y hermanos entre nosotros. Pero hemos pecado
rompiendo esta fraternidad. Jesús ha venido a sanar las heridas de la división,
del desinterés y del odio. El hace nacer una humanidad nueva en la que la
peculiaridad de los migrantes "son un llamado a la fraternidad
pentecostal, donde las diferencias se armonizan por el Espíritu y la caridad se
hace auténtica en la aceptación del «otro»" (Regras de Vida de los
Misioneros Scalabrinianos, n° 19).
Pidamos al Señor nos conceda emprender un camino
de comunión y de comparticipación, fruto del Espíritu, para que en el mundo
nuevo no hayan más extraños y tampoco hayan reservas y confines para nuestro
amor.
Señor, tu Espíritu es Espíritu de novedad: viento
que sopla donde quiere, empuja con fuerza o murmulla silencioso y nos impide
estar replegados; nos envía para encontrar a los demás transformando nuestras
familias y nuestras parroquias en laboratorios de comunión donde nadie es
extraño y todas las culturas y las lenguas gozan de igual dignidad. Para que
esto se haga realidad:
¡Señor, escucha nuestra súplica!
Señor, envía tu Espíritu de Pentecostés para que
en medio de nosotros haya compresencia de unidad y pluralismo, a fin de que más
allá de la originalidad de cada uno - que es preciso favorecer y aumentar -
descubramos un terreno común de sentimientos, de esperanzas y expectativas,
dando así a nuestra convivencia un aliento universal. Te rogamos:
¡Señor, escucha nuestra súplica!
Señor, concédenos tu amor para que aprendamos a
escuchar los problemas y las dificultades del migrante e intuir sus deseos.
Ayúdanos a comprender que no es suficiente estudiar las diferentes culturas, si
lo que nos mueve no es el interés por las personas, la simpatía, la
solidaridad. Ayúdanos a comprender que emplear el lenguaje de otro y entender
la psicología no es para someterlo y dominarlo, sino para tratar de caminar
juntos con él. Te rogamos:
¡Señor, escucha nuestra súplica!
Señor, renueva el milagro de las lenguas, que no
sólo se llega a los oídos de los que escuchan, sino que desciende hasta el
corazón. Transforma nuestro corazón para que salgamos al encuentro del migrante
y logremos entenderlo y hacernos entender, aunque tengamos a disposición sólo
pocas palabras y gestos. Cambia nuestro corazón para que sienta que lo
acogemos, que somos contentos de que existe y que puede confiar en nosotros. Te
rogamos:
¡Señor, escucha nuestra súplica!
Oh Señor, “el fruto del Espíritu es amor,
alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza”
(Ga 5, 22). Sólo con estas actitudes
podemos hacer comunión con los migrantes y la sociedad de acogida. Haz que
seamos instrumentos de tu proyecto de comunión. Amén
Para que todos seamos migrantes
(inicio) (oraciones por intenciones particulares)
Dios, has invitado a Abraham, nuestro padre en la
fe, para que saliera de su tierra. Hoy nos invitas también a nosotros a partir.
Lo que para cada migrante es una constricción o
una dura necesidad, para el cristiano se vuelve un deber. Debemos ponernos en
camino hacia una tierra nueva, estimulados por una visión y por un ideal de
hermandad y de comunión, confrontándonos - como todos los migrantes - con
culturas y rostros nuevos para descubrir el rostro auténtico de Cristo, el jefe
de un “pueblo nuevo, para el que toda tierra extranjera es patria y toda patria
es tierra extranjera” (Carta a Diogneto).
Hermanas y hermanos, invoquemos con confianza a
Dios, principio y fin de todos nuestros caminos y repitamos:
¡Señor, ayúdanos para que todos
seamos migrantes y acompaña nuestro peregrinaje!
Señor, ayúdanos a emprender el viaje espiritual
en el que te haces compañero de nuestra fe. Ayúdanos para que comprendamos que
emprender el camino significa ante todo pasar las fronteras de nuestro yo y
oremos diciendo: “Señor, ¡soy feliz porque Tú estás presente!”, agradeciéndote
por habernos hecho descubrir que tenemos necesidad de tu misericordia y de tu
redención.
¡Señor, ayúdanos para que todos
seamos migrantes y acompaña nuestro peregrinaje!
Señor, ayúdanos a comprender que este camino
conlleva un viaje hacia los demás hecho de gratuidad y de voluntariado.
¡Señor, ayúdanos para que todos
seamos migrantes y acompaña nuestro peregrinaje!
Señor, ayúdanos a comprender que este camino
comporta un viaje de retorno hacia la verdadera patria, a la casa del Padre y
que aquí en la tierra somos como irregulares, “extranjeros y peregrinos en la
tierra” y no debemos transformar nuestras naciones, nuestras iglesias, nuestras
parroquias, y nuestros grupos en fortalezas inaccesibles al otro.
¡Señor, ayúdanos para que todos
seamos migrantes y acompaña nuestro peregrinaje!
Padre santo, tu único Hijo se ha hecho para nosotros
caminante y camino. Haz que lo sigamos con perseverancia mientras nos precede y
nos abre camino. Tu que en el desierto del éxodo guiaste a tu pueblo hacia la
tierra prometida, acompáñanos con tu protección para que, superado todo
obstáculo, lleguemos a tu casa donde nos esperas como Padre de misericordia.
Por Cristo nuestro señor. Amén.
Por las Familias scalabrinianas y su compromiso
misionero (inicio) (oraciones por intenciones
particulares)
Redentor de todos, que nos llamas a cooperar en
tu obra de salvación, haz que seamos signo de tu gracia y manantial de
esperanza para nuestro prójimo, especialmente para los migrantes y los
refugiados.
Vela sobre los misioneros, las misioneras y los
laicos comprometidos en el ámbito migratorio para que actuen de forma auténtica
y fiel el carisma scalabriniano al servicio de Dios, de la Iglesia y de la
humanidad migrante:
Kyrie eleison.
Ayuda a los misioneros y misioneras scalabrinianos
a vivir con coherencia la consagración para que, a través de su gozoso
testimonio de total disponibilidad misionera, aumente el número de las
vocaciones a la vida religiosa en todas sus formas y el compromiso de
voluntarios y profesionales en favor de los migrantes se vuelva praxis normal
en la Iglesia y en la sociedad:
Kyrie eleison.
Ayuda a todos los Estados para se esfuercen para
eliminar los conflictos y los odios, las desigualdades sociales y económicas,
la pobreza y el hambre, los intereses y los egoísmos nacionales y termine así
toda forma de éxodo forzado y nadie sea obligado a dejar su patria:
Kyrie eleison.
Ilumina a los gobernantes a emanar leyes justas
para que se realicen las reunificaciones familiares, los derechos de todos los
trabajadores sean respetados y tutelados, desaparezca la plaga de la
desocupación y del trabajo negro, para que a los hijos de los migrantes se les
imparta una educación intercultural y todos puedan ejercer libremente su fe y
manifestar la riqueza de su religiosidad:
Kyrie eleison.
Te rogamos para que la condición de irregularidad
legal no disminuya la dignidad del migrante, que está dotado de derechos
inalienables, que no deben ser ni violados ni ignorados:
Kyrie eleison.
Te rogamos para que la Iglesia sepa realizar y
dar testimonio de la profunda verdad que nadie en ella es extranjero y que ella
misma no es extranjera a ningún hombre y en ningún lugar:
Kyrie eleison.
Te rogamos para que las comunidades cristianas
sean abiertas a la acogida, sepan condenar toda forma de cierre y de egoísmo y
se esfuercen para dar signos concretos de solidaridad a todos los inmigrantes,
nómadas y prófugos, con auténtica atención y amor hacia ellos:
Kyrie eleison.
Oh Padre, que has enviado
a tu Hijo para compartir nuestras fatigas y nuestras esperanzas y has puesto en
El el centro de la vida y de la historia, mira con bondad a los que emigran por
los caminos del mundo, para que encuentren en todas partes la solidaridad
fraterna que es libertad, paz y justicia en tu amor. Asiste a los misioneros y
misioneras que se han hecho migrantes con los migrantes, a vivir plenamente el
espíritu misionero, dando así un aporte original al nacimiento de una humanidad
nueva donde no hay lugar para la ruptura que ha entrado en la familia humana por
el pecado y a la dolorosa invocación de fraternidad de los migrantes se
transforma en un himno a la fraternidad y a la comunión pentecostal. Por Cristo
nuestro Señor. Amén.
1. No son los milagros ni los dones extraordinarios los
que forjan a los Santos
3. Jesús Cristo que vive en nosotros
4. La oración acerca a todos, todo lo reúne
5. Estoy aquí para hacerme todo para todos
6. En el Obispo no debe faltar la plenitud de amor
8. Devoción a San Carlos Borromeo
9. Donde está el pueblo, allí está la Iglesia
11. La obra de los sacerdotes no sería completa sin
vuestra obra
12. Una palabra también para vosotros, catequistas
13. Queremos unirnos en una sola familia
16. Por el bienestar religioso y civil de los emigrados
1.
No son los milagros ni los dones extraordinarios los que forjan a los Santos.
(inicio) (pautas de meditatión)
A
menudo se piensa ... que para llegar a la santidad es necesario distinguirse
mediante dones extraordinarios y hacerse singulares por acciones brillantes.
No, hijos míos, no;... Cuando el rico del Evangelio preguntó a Jesucristo qué
tenía que hacer para salvarse, el divino Maestro le respondió de inmediato: Si
quieres llegar a la vida eterna, observa los mandamientos: serva mandata. La vida cristiana se concentra aquí ... No todos los santos hacen
acciones estrepitosas, no todos son portentos de obras y de elocuencia, no
todos logran hacerse admirar por prodigios de sabiduría: Hay muchísimos que,
desconocidos por el mundo, nunca han salido de un mundo oscuro y siempre han
seguido una vida común. María misma no se ha hecho notar por algún don
extraordinario ... No son, pues, los milagros y los hechos extraordinarios los
que forjan a los Santos, y a los más Santos, sino la virtud (Homilía de todos los Santos, 1898).
2.
El amor nunca dice: basta (inicio)
(pautas de meditatión)
Jesús
tiene para nosotros un amor ferviente y el amor nunca dice: basta. Por nosotros
Jesús ha vivido una vida de continuas estrecheses, no ve la hora de consumirla
por nosotros (Lc 12,50). Y llegó la hora, la hora del Sacrificio y se vio la
trágica escena de un Dios que muere y muere crucificado por el hombre (Rm 5,9)!
Qué se puede decir o se puede pensar de más grande, de más admirable por exceso
de caridad?(Carta Pastoral, 1978).
3.
Jesucristo que vive en nosotros (inicio) (pautas de meditatión)
No
sólo debemos vivir en Jesucristo, también El debe ser nuestra vida y debe vivir
en nosotros. Vivir en nosotros con su espíritu, con su gracia, imprimiendo sus
misterios, con la eficacia de sus Sacramentos, sobre todo con el sacramento de
su Cuerpo y de su Sangre, de manera que podamos decir con el Apóstol: vivo,
pero no soy yo, sino que es Jesucristo que vive en mí (Ga 2,20) (Carta
Pastoral, 1878).
4. La oración acerca a todos, todo lo reune
(inicio) (pautas de meditatión)
El
que no ora no tiene alma. O no entiende, o no escucha, o no ama ... La oración
hace que el hombre supere a sí mismo, lo transfigura, lo sublima, lo diviniza
... La oración es el vínculo de toda la humanidad ... Todo lo acerca, todo lo
reune (Carta Pastoral, 1905).
5. Estoy aquí para hacerme todo para todos
(inicio) (pautas de meditatión)
He
venido para traerles la paz, para bendecir a vuestras familias, vuestros
negocios, vuestros campos, la tumba de vuestros muertos. Estoy aquí para
hacerme todo a todos: para hablar a los
adultos con el corazón henchido de afecto paterno; para invocar el Espíritu
Santo sobre la cabeza de los niños en la Confirmación: para consolar a los
afligidos, para promover en toda forma la gloria de Dios y la salvación de las
almas (Palabras de
introducción en una visita pastoral).
6.
En el Obispo no debe faltar la plenitud de amor
(inicio) (pautas de meditatión)
Sacrificarse en todos los modos posibles para
dilatar en las almas el reino de Jesucristo; si fuera necesario exponer la
propia vida por la salud de su amada grey; ponerse, diría, de rodillas ante el
mundo para implorar como una gracia el permiso para obrar por su bien; éste es
el espíritu, el carácter, la única ambición del Obispo. Lo que él posee por su
autoridad, por su ingenio, por su salud y sus fuerzas, todo lo emplea para
lograr el nobilísimo fin. (Discurso en
ocasión del jubileo episcopal de Mons. G. Bonomelli, Cremona 1896).
7.
El Buen Samaritano (inicio) (pautas de meditatión)
En
la persona de aquel posadero sabeis que se nos pide: “Cuida de él y si gastas
algo más te lo reembolsaré a mi retorno”. Como si dijera: “Os he dado poco;
ahora toca a vuestra discreción añadir el resto”. Los denarios están: los
talentos que se os ha dado para realizar vuestro ministerio, para edificar el
Cuerpo de Cristo. Negociad, trabajad, gastad. Si es necesario, consumáos;
gastad lo que teneis, consumaos vosotros mismos para cumplir vuestro
ministerio: arrivad incluso al martirio (3° Sínodo diocesano, 1900).
8.
Devoción a San Carlos Borromeo (inicio) (pautas de meditatión)
San
Carlos! Este es un nombre que el Misionero católico nunca debe escuchar sin
sentirse inflamado por el más noble, el más vivo entusiasmo, sin sentirse
profundamente conmovido ...
Amadísimos,
tenedlo como espejo, encomendaos a él, poned en él toda vuestra confianza y
estad seguros de su protección (A los Misioneros para los italianos en las Américas, 1892).
9.
Donde está el pueblo, allí está la Iglesia (inicio) (pautas de meditatión)
La
Iglesia nunca ha olvidado y nunca olvidará la misión que le ha sido confiada
por Dios de evangelizar a los hijos de la miseria y del trabajo ... Donde está
el pueblo que trabaja y sufre, allí está la Iglesia (La emigración italiana en América, 1887).
10.
Debemos salir del templo (inicio) (pautas de meditatión)
Debemos
salir del templo ... si queremos ejercer una acción saludale en el templo. Asimismo,
tenemos que ser hombres de nuestro tiempo ... Debemos vivir la misma vida del
pueblo, acercándonos a él a través de la prensa, de las asociaciones, de los
comités, de las sociedades de ayuda recíproca, de conferencias públicas,
congresos, círculos para obreros, patronatos para niños, por medio de toda obra
de beneficencia privada y pública (Carta Pastoral, 1891).
11. La obra de los sacerdotes no sería completa
sin vuestra obra (inicio) (pautas de meditatión)
La
obra de los sacerdotes no sería completa sin vuestra obra, oh Venerables
Religiosas. Hay cosas que sólo vosotras podeis lograrlas. Dios ha infundido en
el corazón de la mujer una atracción muy particular, gracias a la cual ejerce un
poder arcano en las mentes y en los corazones (Apuntes para el discurso del 19.03.1889).
12. Una palabra también para vosotros,
catequistas (inicio) (pautas de meditatión)
Maestros,
instructores, educadores de la juventud, a quienes Nosotros apreciamos de
manera especial, una palabra también para vosotros. El problema del porvenir
está en vuestras manos. Muchos se preguntan si al final las cosas terminarán
bien y no saben qué responder. Sí, respondemos Nosotros, sin temor de
equivocarnos, terminarán bien si vuestras fatigas serán dignas de la noble
misión que os ha sido confiada, si pondreis todo empeño no sólo para que el
método de enseñanza sea razonable y serio, sino sobre todo para que la misma
enseñanza sea sana y plenamente conforme con la fe católica, en la letra y en
la ciencia (Carta Pastoral, 1879).
13. Queremos unirnos en una sola familia
(inicio) (pautas de meditatión)
Nosotros
queremos ser cristianos de verdad, cristianos de fe y de obras, Sacerdotes o
laicos, cultos o incultos, ricos o pobres, queremos unirnos en una sola
familia, cada uno a la sombra de nuestro templo y todos, como un solo corazón y
un alma sola ... Queremos estar unidos entre nosotros como verdaderos hermanos,
no sólo en el templo, sino también fuera de él (Clausura IV
Asamblea regional de la Obra de los Congresos, 12.6.1897).
14. O robar o emigrar
(inicio) (pautas de meditatión)
Un
hombre excelente y cristiano ejemplar de un pueblito de montaña, donde hace
años me encontraba haciendo una visita pastoral, me pidió la bendición y un
recuerdo para sí y para los suyos que partían hacia América. Ante mis
observaciones, él opuso este simple y al mismo tiempo doloroso dilema: o robar
o emigrar. No debo ni quiero robar porque Dios y la ley me lo prohiben; no
esposible ganar aquí el pan para mí y para mis hijos. Qué debo hacer? Emigrar:
Es el único recurso que me queda... No supe añadir nada. Lo bendije emocionado
encomendándole a la protección de Dios y una vez más me persuadí de que la
emigración era una necesidad que se impone como remedio supremo y heroico al
cual hay que someterse como se somete a una dolorosa operación para evitar la
muerte (L'emigrazione italiana in América, 1887)
15. Libertad de emigrar
(inicio) (pautas de meditatión)
Libertad
de emigrar pero no de hacer emigrar, porque así como es buena la emigración
espontánea, es muy dañina aquella provocada. Es buena si es espontánea, porque
es una de las grandes leyes providenciales, que presiden los destinos de los
pueblos y su progreso económico y moral; es buena porque es una válvula de
seguridad social; porque abre a los desheredados los senderos floridos de la
esperanza, y a veces de la riqueza; ... eleva los destinos humanos, ampliando
el concepto de patria más allá de los confines materiales y políticos, haciendo
que el mundo se convierta en la patria del hombre (Il disegno
di legge sull'emigrazione italiana, 1888).
16. Por el bienestar religioso y civil de los
emigrados (inicio) (pautas de
meditatión)
Hermanos
e hijos amadísimos todos, continuad empleando todo el ingenio y vuestras
fuerzas por el bienestar religioso, moral y civil de nuestros connacionales, y
mientras os esforzáis para mantener vivo en ellos el amor a la madre patria, no
fomenteis entre ellos algo que pueda separarlos de sus nuevos conciudadanos, o
de algún modo los despegue de los demás fieles (A los
misioneros para los italianos en las Américas, 1982).
17. Os acompaña la Cruz
(inicio) (pautas de meditatión)
Lo se, os esperan grandes fatigas, peligros no pequeños, muchas tribulaciones, luchas y sacrificios continuos, pero no temais: os acompaña la Cruz, la Cruz que es la defensa de los humildes ... La cruz que es la esperanza de los cristianos, la resurrección de los muertos, la consolación del pobre, la prenda de la vida eterna, la fuerza de Dios No temáis; os acompaña la Cruz (Discurso a los misioneros que están por partir, 24.1.1889).