Devoción

 

 

DEVOCIONES SCALABRINIANAS

«Sed santos y todo reflorecerá en vuestras manos» (J.B. Scalabrini a P. Oreste Alussi, 1893).

 

ORACIONES

ORACIONES POR INTENCIONES PARTICULARES

PAUTAS DE MEDITACION

 

ORACIONES

Oración a la Virgen

Oración a San José

Oración a San Carlo Borromeo

Oración a Santa Teresa del Niño Jesús

Oración para la glorificación de Mons. Massimo Rinaldi, c.s.

Oración para la glorificación de P. José Marchetti, c.s.

Oración para la glorificación de Madre Asunta Marchetti, mscs

Oración simple scalabriniana

Oración por los migrantes

Oración entre migrantes

Oración por los migrantes

 

Oración a la Virgen (inicio) (oraciones)

Oh Virgen Santísima,

¡sé tu la consolación única y perenne de la Iglesia que amas y proteges!

¡Consuela a tus obispos y a tus sacerdotes, a los misioneros y a los religiosos que deben iluminar la civilización moderna, difícil y a veces adversa!

¡Consuela a las comunidades cristianas dándoles el don de numerosas y fuertes vocaciones sacerdotales y religiosas!

¡Consuela a todos los que detienen autoridad y responsabilidades civiles y religiosas, sociales y políticas para que, no obstante las dificultades y derrotas, tengan siempre como meta sólo el bien común y el desarrollo integral del hombre!

¡Consuela a este pueblo bueno que te ama y te venera; a las numerosas familias de los emigrantes, a los desocupados, a los que sufren, a los que llevan en el cuerpo y en el alma las heridas causadas por dramáticas situaciones de emergencia; a los jóvenes, especialmente a los que por muchas razones se encuentran desbandados y descorazonados; a todos los que sienten en el corazón una ardiente necesidad de amor, de altruismo, de caridad, de donación, que cultivan elevados ideales de conquistas espirituales y sociales!

Oh Madre Consoladora, consuélanos a todos, y haz que todos comprendan que el secreto de la felicidad está en la bondad, y cuando se sigue fielmente a tu Hijo Jesús.

(Juan Pablo II)

 

 

Oración a San José  (inicio) (oraciones)

San José, a ti acudimos en nuestra tribulación y solicitamos confiadamente tu patrocinio. Por aquel amor que te unió a la Virgen Inmaculada, madre de Dios, y por el amor fraternal que profesaste al Niño Jesús, te suplicamos: vuelve benigno tu mirada al pueblo que Jesucristo conquistó con su sangre y socórrenos con tu poder. Custodio de la Sagrada Familia, protégé el linaje escogido de Jesucristo. Presérvanos, Padre amantísimo, de todo contagio de error y corrupción.

Asístenos en el combate que libraste con el poder de las tinieblas. Tú, en otro tiempo, libraste del peligro de muerte al Niño Jesús, defiende ahora a la Santa Iglesia de Dios contra todas las asechanzas del enemigo y contra toda adversidad. ampara a cada uno de nosotros y protégenos para que, siguiendo tu ejemplo, sostenidos con tu auxilio, podamos vivir santamente, morir piadosamente y alcanzar la bienaventuranza en el cielo. Amén.

 

 

Oración a San Carlo Borromeo  (inicio) (oraciones)

Glorioso San Carlos, para todos modelo de fe, de humildad, de pureza, de constancia en el sufrimiento.

Empleaste todo tus dones para la mayor gloria de Dios, para la salvación de los hombres, con una donación total, hasta el punto de ser víctima de tu entrega.

Concede a nosotros, tus devotos, firmeza en nuestros propósitos, espíritu de sacrificio, trabajo constante para el bien de los hermanos.

Danos fidelidad hacia el Señor, amor hacia la Iglesia, constancia en las adversidades y perseve-rancia en el bien.

Dios Padre, no mires nuestros méritos, sino los de tu siervo y nuestro protector, San Carlos.

Ayúdanos a ser fieles testigos de la fe, para que lleguemos un día a disfrutar contigo del cielo. Amen.

 

 

Oración a Santa Teresa del Niño Jesús             (inicio) (oraciones)

Santa Teresa del Niño Jesús, que en tu existencia terrena has amado a Dios sobre todas las cosas y te has ofrecido como víctima a su amor misericordioso, ayúdame para que haga preciosos todos los instantes de mi vida, transformándolos en actos de amor verdadero.

Cóncedeme seguir tu pequeño camino, es decir, vivir en el espíritu de sencillez y humildad evangélicas, en completo abandono a la voluntad del Señor. Enséñame a aceptar todo sufrimiento como un don precioso hecho a quien más ama.

Que también yo pueda cerrar mi vida terrena repitiendo tus últimas palabras: "Dios mío, te amo".

 

 

Oración para la glorificación de Mons. Massimo Rinaldi, c.s. (inicio) (oraciones)

Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te damos gracias por haber donado a la Iglesia un Pastor como Máximo Rinaldi.

Con iluminado celo, gran piedad, bondad ejemplar e incomparable pasión misionera, El condujo a su pueblo por los caminos de tu Reino de paz, de justicia y de amor.

Para honrar su memoria, suscita en tu Iglesia  Sacerdotes, Diáconos, Religiosos y Religiosas, Misioneros y Misioneras según tu corazón y haz de todos nosotros, laicos y laicas cristianos, testigos auténticos y responsables de la Buena Noticia traída al mundo por Jesús, nuestra luz y nuestro gozo. Amén.

 

 

Oración para la glorificación de P. José Marchetti, c.s. (inicio) (oraciones)

Señor, te alabamos y te agradecemos por haber llamado al Padre José Marchetti a ser apóstol de los migrantes y padre de los huérfanos.

Respondiendo con valor a tu llamado, se consagró con los votos de caridad y victima del prójimo por tu amor y sí fructificó el don de participación en el carisma Scalabriniano.

Señor, por tu gloria y bien de la Iglesia, concédenos imitarlo en la entrega y donación total al servicio de los migrantes más pobres y necesitados, y glorifica al Padre Marchetti, mártir de las fatigas apostólicas, dándonos la gracia que pedimos por su intercesión.

 

 

Oración para la glorificación de Madre Asunta Marchetti, mscs (inicio) (oraciones)

Oh Jesús, que dijiste: “Venid a mi todos los que están afligidos y desconsolados y yo los aliviaré”. Te damos gracias por haber hecho de Madre Asunta el amparo de los migrantes, la madre de los huérfanos y el alivio de los necesitados.

Por tu meritos infinitos e intercesión de nuestra madre Santísima, glorifica en la tierra tu humilde sierva Madre Asunta y concedeme, por medio de ella, la gracia que tanto necesito.

 

 

Oración simple scalabriniana (inicio) (oraciones)

Oh Señor, ¡haz de nosotros un instrumento de su amor!

Donde hay el frío de la indiferencia y del abandono,

llevemos el calor de tu presencia,

donde hay soledad,

llevemos un signo de tu comunión.

Donde no hay más familia ni casa,

seamos transparencia tuya que eres Trinidad:

comunidad y familia por excelencia.

Oh Señor, si no podemos saciar

el hambre y la sed de tantos hermanos,

concédenos ser portadores de esperanza,

de aquella esperanza que nos hace creer en una tierra,

donde no hay hombre, ni mujer,

ni grande, ni pequeño,

ni fuerte, ni débil, ni rico, ni pobre...

donde nadie será extranjero.

(Natalina Dimo)

 

 

Oración por los migrantes (inicio) (oraciones)

O Cristo Peregrino, Tú que hiciste de tu vida un caminar hacia el encuentro con los hermanos para llevarlos al Padre, te pedimos por los migrantes más pobres y abandonados.

Señor, condúcelos hacia una tierra que los alimente sin explo-tarlos ni quitarles la identidad. Que tu Espíritu los fortalezca en el amor y la esperanza para que continúen el camino hacia la tierra Prometida viviendo la justicia, la solidaridad y la paz.

Concédenos la gracia de acogerlos con fe y caridad, ayudándolos a caminar con energía y confianza.

Oh María, Madre de los Migrantes, nosotros los ponemos bajo tu amparo maternal. Bendícelos y condúcelos al encuentro con el Padre. Amén.

 

 

Oración entre migrantes (inicio) (oraciones)

Señor del mar y de la tierra, Señor del cerca y del junto, hermano de niños y venados, ternura de mujer y sonrisa de colores, aquí estoy...

Soy hombre viandante, hoy Señor, pisando huellas de Alguien que inventó la historia y abrió caminos hacia el más allá.

Dejaste un día tu cielo Señor y te saliste callado en la noche segui-do por la indiferencia de muchos.

Envuelto en el silencio de estrellas y comunión de quien vela en la noche.

Hiciste de la tierra tu patria, del hombre tu morada.

Te colaste en la fiesta de quien canta y espera. Desde entonces seguimos caminando.

Somos niños y viejos, hombres y muchachas, pobres y acosados.

Vamos arropados de esperanzas buscándote en medio de nosotros.

¿Por qué te hiciste migrante, Señor?

Contigo el hombre se hizo errante peregrino.

Aquí vamos Señor, aplastado por la confusión de Babel para el canto del Pentecostés. Camina con nosotros Señor. Amén.

 

 

Oración por los migrantes (inicio)  (oraciones)

Santísima Virgen María que, en compañía de tu Divino Hijo Jesús y de San José tu esposo, conocistes las amarguras de Egipto.

Acompaña por los caminos del mundo a los innumerables her-manos nuestros e hijos tuyos que, fuera de su patria, luchan por superar las dificultades de una vida muchas veces angustiosa y heroica.

Vela por su Fe. Alienta su Esperanza. Consérvalos firmes en su Amor a Dios.

Bendice, con la abundancia que necesitan, el mérito de su partida y los esfuerzos de su trabajo.

Aprovecha el sencillo caminar de sus vidas, para estrechar entre todos los pueblos los vínculos de una verdadera fraternidad cristiana.

Haz que encuentren corazones generosos que les ayuden.

Haz que sean agradecidos a los que los acogen y fieles a los que les lloran al partir.

Y alcánzanos, Madre, el premio de una paz cimentada en la justicia social cristiana y el gozo de una Patria Eterna compartida por todos, en el brazo del Padre que está en los cielos. Amén.

 

 

 

 

ORACIONES POR INTENCIONES PARTICULARES

(inicio)

«La oración, cuando es humilde, no sólo iguala, antes bien, diría que casi supera la potencia misma de Dios: Dios es omnipotente, dice el Profeta, ¿quién puede resistirle? Yo respondo: la oración» (J.B. Scalabrini, Carta Pastoral 1905).

Para que estemos siempre atentos ante la presencia de los migrantes entre nosotros

Oración por los desterrados y los migrantes

Oración de agradecimiento

Por el don de la comunión

Para que todos seamos migrantes

Por las Familias scalabrinianas y su compromiso misionero

 

 

 

Para que estemos siempre atentos ante la presencia de los migrantes entre nosotros  (inicio)  (oraciones por intenciones particulares)

Las circunstancias de la vida han hecho que muchos hombres y mujeres emprendan un viaje que les ha conducido lejos de sus tierras y de sus seres queridos. Si por un lado esta nueva experiencia de vida, provocada por factores económicos, políticos y sociales, se ha convertido en una cruz y sufrimiento, por el otro, mediante la gracia del Señor se ha vuelto también en ocasión para favorecer relaciones de solidaridad entre personas diversas por lengua y cultura.

 

Hermanos y hermanas, pidamos al Señor la gracia para identificar a los nuevos compañeros de viaje que tocan a nuestras puertas en busca de pan, de trabajo, de fraternidad y de comunión.

 

Abre, Señor, nuestros ojos para que seamos sensibles a la presencia de los extranjeros y no nos dejemos vencer por la indiferencia. Por esto te rogamos:

            ¡Escúchanos, Señor!

Ayúdanos, Señor, a reconocer tu rostro en nuestros hermanos migrantes y a servirte en cada uno de ellos. Por esto te rogamos:

            ¡Escúchanos, Señor!

Dona, Señor, incolumidad y paz a los que viajan por cielo, por tierra y por mar; haz que lleguen con bien a la meta deseada. Por esto re rogamos:

            ¡Escúchanos, Señor!

Ayuda, Señor, a los desocupados y a los que no tienen casa; haz que cada hombre tenga lo necesario para conducir una vida dignitosa y segura. Por esto te rogamos:

            ¡Escúchanos, Señor!

Señor, que con la fuerza de tu Espíritu creador haces nuevas todas las cosas, concédenos la gracia y el valor para que seamos atentos, hospitales y capaces de cooperar con tu plan de salvación. Te lo pedimos por intercesión de María, Madre tuya y nuestra. Amén.

 

 

Oración por los desterrados y los migrantes (inicio) (oraciones por intenciones particulares)

 

Hermanas y hermanos, oremos confiados en Dios, nuestro Padre, que por boca del profeta Jeremías ha prometido: cuando me invocareis yo os escucharé; os reuniré de todos los pueblos en los que os he dispersado y os haré regresar de vuestro exilio.

 

Por la patria de origen y por el país que acoge a los desterrados y a los migrantes, para que poniendo de lado toda forma de violencia y de racismo, se establezcan relaciones de comunión y solidaridad, oremos:

            ¡Defiende, Señor, a los desterrados y a los migrantes!

Por el respeto de las minorías, para que cada hombre viva una efectiva paridad de derechos y deberes en la escuela, en el trabajo y en todo ambiente de vida, oremos:

            ¡Defiende, Señor, a los desterrados y a los migrantes!

Por los trabajadores extranjeros, para no se les considere como concurrentes, sino como cooperadores calificados para construir una sociedad más abierta y universal, oremos:

            ¡Defiende, Señor, a los desterrados y a los migrantes!

Por los hijos de los emigrados, para que sean el trámite generoso y cordial entre las diferentes culturas, primicia de una humanidad reconciliada y fraterna, oremos:

            ¡Defiende, Señor, a los desterrados y a los migrantes!

Por los emigrados ancianos y solos, para que encuentren el calor de un hogar y de una patria que, además de la asistencia, les ofrezca una razón de vida y de esperanza, oremos:

            ¡Defiende, Señor, a los desterrados y a los migrantes!

Dios omnipotente, envía a tu angel para que preceda y acompañe a todos “los hijos de la miseria y del trabajo” (J.B. Scalabrini) esparcidos por el mundo.

Tu que has cuidado a la Familia de Nazaret prófuga en Egipto, para que escapara a la espada del perseguidor, renueva los prodigios de tu misericordia. Cierra las heridas, repara las ofensas, restituye la dignidad pisoteada. Ayuda a los migrantes a ser instrumentos de comunión y a colaborar para la construcción de un mundo nuevo. Socorre a los prófugos, a los refugiados y a los desterrados para que regresen a su propia tierra. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

 

Oración de agradecimiento (inicio)  (oraciones por intenciones particulares)

 

Agradezcamos al Padre de todas las gentes, porque desde la cruz de su Hijo ha hecho nacer la esperanza para los humillados y los ofendidos y para todos ha dado un estatuto de la libertad que ninguna potencia terrena podrá eliminar.

 

Agradezcamos al Padre por nuestros hermanos y hermanas migrantes porque en ellos reconocemos un reflejo del rostro de su Hijo Jesús. Su hospitalidad y su sentido de fiesta recuerdan a nuestras viejas cristiandades que Cristo se ha hecho extranjero y huésped al hacerse uno de nosotros.

            ¡Por esto te agradecemos, Señor!

Agradezcamos al Padre porque nos ha hecho descubrir los temores, las incertidumbres, pero también los sueños y las esperanzas de un futuro mejor que los migrantes nutren para consigo mismos, para sus hijos, para el país que han dejado y para la nación que los acoge.

            ¡Por esto te agradecemos, Señor!

Agradezcamos al Padre porque los migrantes nos recuerdan el derecho que tienen todos nuestros hermanos y hermanas de la tierra de vivir una vida dignitosa.

            ¡Por esto te agradecemos, Señor!

Al enviarnos el Espíritu, Jesús nos dona la fuerza para vivir como cristianos: atentos, diligentes, afables, ricos en fraternidad hacia el extranjero. No podemos permanecer indiferentes y cerrarnos en nosotros mismos pensando que no corresponda también a nosotros resolver los males que afligen a la humanidad. Te pedimos, Señor, instados también por la presencia de los migrantes, la gracia de poner las bases para la construcción de un Reino de fraternidad, de comparticipación y de paz. Amén.

 

 

Por el don de la comunión (inicio)  (oraciones por intenciones particulares)

 

La comunión forma parte del designio de Dios. Somos hijos de un solo Padre y hermanos entre nosotros. Pero hemos pecado rompiendo esta fraternidad. Jesús ha venido a sanar las heridas de la división, del desinterés y del odio. El hace nacer una humanidad nueva en la que la peculiaridad de los migrantes "son un llamado a la fraternidad pentecostal, donde las diferencias se armonizan por el Espíritu y la caridad se hace auténtica en la aceptación del «otro»" (Regras de Vida de los Misioneros Scalabrinianos, n° 19).

 

Pidamos al Señor nos conceda emprender un camino de comunión y de comparticipación, fruto del Espíritu, para que en el mundo nuevo no hayan más extraños y tampoco hayan reservas y confines para nuestro amor.

 

Señor, tu Espíritu es Espíritu de novedad: viento que sopla donde quiere, empuja con fuerza o murmulla silencioso y nos impide estar replegados; nos envía para encontrar a los demás transformando nuestras familias y nuestras parroquias en laboratorios de comunión donde nadie es extraño y todas las culturas y las lenguas gozan de igual dignidad. Para que esto se haga realidad:

            ¡Señor, escucha nuestra súplica!

Señor, envía tu Espíritu de Pentecostés para que en medio de nosotros haya compresencia de unidad y pluralismo, a fin de que más allá de la originalidad de cada uno - que es preciso favorecer y aumentar - descubramos un terreno común de sentimientos, de esperanzas y expectativas, dando así a nuestra convivencia un aliento universal. Te rogamos:

            ¡Señor, escucha nuestra súplica!

Señor, concédenos tu amor para que aprendamos a escuchar los problemas y las dificultades del migrante e intuir sus deseos. Ayúdanos a comprender que no es suficiente estudiar las diferentes culturas, si lo que nos mueve no es el interés por las personas, la simpatía, la solidaridad. Ayúdanos a comprender que emplear el lenguaje de otro y entender la psicología no es para someterlo y dominarlo, sino para tratar de caminar juntos con él. Te rogamos:

            ¡Señor, escucha nuestra súplica!

Señor, renueva el milagro de las lenguas, que no sólo se llega a los oídos de los que escuchan, sino que desciende hasta el corazón. Transforma nuestro corazón para que salgamos al encuentro del migrante y logremos entenderlo y hacernos entender, aunque tengamos a disposición sólo pocas palabras y gestos. Cambia nuestro corazón para que sienta que lo acogemos, que somos contentos de que existe y que puede confiar en nosotros. Te rogamos:

            ¡Señor, escucha nuestra súplica!

Oh Señor, “el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza” (Ga 5, 22). Sólo con estas actitudes podemos hacer comunión con los migrantes y la sociedad de acogida. Haz que seamos instrumentos de tu proyecto de comunión. Amén

 

 

Para que todos seamos migrantes (inicio)   (oraciones por intenciones particulares)

 

Dios, has invitado a Abraham, nuestro padre en la fe, para que saliera de su tierra. Hoy nos invitas también a nosotros a partir.

Lo que para cada migrante es una constricción o una dura necesidad, para el cristiano se vuelve un deber. Debemos ponernos en camino hacia una tierra nueva, estimulados por una visión y por un ideal de hermandad y de comunión, confrontándonos - como todos los migrantes - con culturas y rostros nuevos para descubrir el rostro auténtico de Cristo, el jefe de un “pueblo nuevo, para el que toda tierra extranjera es patria y toda patria es tierra extranjera” (Carta a Diogneto).

 

Hermanas y hermanos, invoquemos con confianza a Dios, principio y fin de todos nuestros caminos y repitamos:

            ¡Señor, ayúdanos para que todos seamos migrantes y acompaña nuestro peregrinaje!

Señor, ayúdanos a emprender el viaje espiritual en el que te haces compañero de nuestra fe. Ayúdanos para que comprendamos que emprender el camino significa ante todo pasar las fronteras de nuestro yo y oremos diciendo: “Señor, ¡soy feliz porque Tú estás presente!”, agradeciéndote por habernos hecho descubrir que tenemos necesidad de tu misericordia y de tu redención.

            ¡Señor, ayúdanos para que todos seamos migrantes y acompaña nuestro peregrinaje!

Señor, ayúdanos a comprender que este camino conlleva un viaje hacia los demás hecho de gratuidad y de voluntariado.

            ¡Señor, ayúdanos para que todos seamos migrantes y acompaña nuestro peregrinaje!

Señor, ayúdanos a comprender que este camino comporta un viaje de retorno hacia la verdadera patria, a la casa del Padre y que aquí en la tierra somos como irregulares, “extranjeros y peregrinos en la tierra” y no debemos transformar nuestras naciones, nuestras iglesias, nuestras parroquias, y nuestros grupos en fortalezas inaccesibles al otro.

            ¡Señor, ayúdanos para que todos seamos migrantes y acompaña nuestro peregrinaje!

Padre santo, tu único Hijo se ha hecho para nosotros caminante y camino. Haz que lo sigamos con perseverancia mientras nos precede y nos abre camino. Tu que en el desierto del éxodo guiaste a tu pueblo hacia la tierra prometida, acompáñanos con tu protección para que, superado todo obstáculo, lleguemos a tu casa donde nos esperas como Padre de misericordia. Por Cristo nuestro señor. Amén.

 

 

Por las Familias scalabrinianas y su compromiso misionero (inicio)  (oraciones por intenciones particulares)

 

Redentor de todos, que nos llamas a cooperar en tu obra de salvación, haz que seamos signo de tu gracia y manantial de esperanza para nuestro prójimo, especialmente para los migrantes y los refugiados.

 

Vela sobre los misioneros, las misioneras y los laicos comprometidos en el ámbito migratorio para que actuen de forma auténtica y fiel el carisma scalabriniano al servicio de Dios, de la Iglesia y de la humanidad migrante:

            Kyrie eleison.

Ayuda a los misioneros y misioneras scalabrinianos a vivir con coherencia la consagración para que, a través de su gozoso testimonio de total disponibilidad misionera, aumente el número de las vocaciones a la vida religiosa en todas sus formas y el compromiso de voluntarios y profesionales en favor de los migrantes se vuelva praxis normal en la Iglesia y en la sociedad:

            Kyrie eleison.

Ayuda a todos los Estados para se esfuercen para eliminar los conflictos y los odios, las desigualdades sociales y económicas, la pobreza y el hambre, los intereses y los egoísmos nacionales y termine así toda forma de éxodo forzado y nadie sea obligado a dejar su patria:

            Kyrie eleison.

Ilumina a los gobernantes a emanar leyes justas para que se realicen las reunificaciones familiares, los derechos de todos los trabajadores sean respetados y tutelados, desaparezca la plaga de la desocupación y del trabajo negro, para que a los hijos de los migrantes se les imparta una educación intercultural y todos puedan ejercer libremente su fe y manifestar la riqueza de su religiosidad:

            Kyrie eleison.

Te rogamos para que la condición de irregularidad legal no disminuya la dignidad del migrante, que está dotado de derechos inalienables, que no deben ser ni violados ni ignorados:

            Kyrie eleison.

Te rogamos para que la Iglesia sepa realizar y dar testimonio de la profunda verdad que nadie en ella es extranjero y que ella misma no es extranjera a ningún hombre y en ningún lugar:

            Kyrie eleison.

Te rogamos para que las comunidades cristianas sean abiertas a la acogida, sepan condenar toda forma de cierre y de egoísmo y se esfuercen para dar signos concretos de solidaridad a todos los inmigrantes, nómadas y prófugos, con auténtica atención y amor hacia ellos:

            Kyrie eleison.

Oh Padre, que has enviado a tu Hijo para compartir nuestras fatigas y nuestras esperanzas y has puesto en El el centro de la vida y de la historia, mira con bondad a los que emigran por los caminos del mundo, para que encuentren en todas partes la solidaridad fraterna que es libertad, paz y justicia en tu amor. Asiste a los misioneros y misioneras que se han hecho migrantes con los migrantes, a vivir plenamente el espíritu misionero, dando así un aporte original al nacimiento de una humanidad nueva donde no hay lugar para la ruptura que ha entrado en la familia humana por el pecado y a la dolorosa invocación de fraternidad de los migrantes se transforma en un himno a la fraternidad y a la comunión pentecostal. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

 

 

 

PAUTAS DE MEDITACION

(inicio)

 

 

1. No son los milagros ni los dones extraordinarios los que forjan a los Santos

2. El amor nunca dice: basta

3. Jesús Cristo que vive en nosotros

4. La oración acerca a todos, todo lo reúne

5. Estoy aquí para hacerme todo para todos

6. En el Obispo no debe faltar la plenitud de amor

7. El Buen Samaritano

8. Devoción a San Carlos Borromeo

9. Donde está el pueblo, allí está la Iglesia

10. Debemos salir del templo

11. La obra de los sacerdotes no sería completa sin vuestra obra

12. Una palabra también para vosotros, catequistas

13. Queremos unirnos en una sola familia

14. O robar o emigrar

15. Libertad de emigrar

16. Por el bienestar religioso y civil de los emigrados

17. Os acompaña la Cruz

 

1. No son los milagros ni los dones extraordinarios los que forjan a los Santos. (inicio)  (pautas de meditatión)

A menudo se piensa ... que para llegar a la santidad es necesario distinguirse mediante dones extraordinarios y hacerse singulares por acciones brillantes. No, hijos míos, no;... Cuando el rico del Evangelio preguntó a Jesucristo qué tenía que hacer para salvarse, el divino Maestro le respondió de inmediato: Si quieres llegar a la vida eterna, observa los mandamientos: serva mandata. La vida cristiana se concentra aquí ... No todos los santos hacen acciones estrepitosas, no todos son portentos de obras y de elocuencia, no todos logran hacerse admirar por prodigios de sabiduría: Hay muchísimos que, desconocidos por el mundo, nunca han salido de un mundo oscuro y siempre han seguido una vida común. María misma no se ha hecho notar por algún don extraordinario ... No son, pues, los milagros y los hechos extraordinarios los que forjan a los Santos, y a los más Santos, sino la virtud (Homilía de todos los Santos, 1898).

 

2. El amor nunca dice: basta (inicio) (pautas de meditatión)

Jesús tiene para nosotros un amor ferviente y el amor nunca dice: basta. Por nosotros Jesús ha vivido una vida de continuas estrecheses, no ve la hora de consumirla por nosotros (Lc 12,50). Y llegó la hora, la hora del Sacrificio y se vio la trágica escena de un Dios que muere y muere crucificado por el hombre (Rm 5,9)! Qué se puede decir o se puede pensar de más grande, de más admirable por exceso de caridad?(Carta Pastoral, 1978).

 

3. Jesucristo que vive en nosotros (inicio)  (pautas de meditatión)

No sólo debemos vivir en Jesucristo, también El debe ser nuestra vida y debe vivir en nosotros. Vivir en nosotros con su espíritu, con su gracia, imprimiendo sus misterios, con la eficacia de sus Sacramentos, sobre todo con el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, de manera que podamos decir con el Apóstol: vivo, pero no soy yo, sino que es Jesucristo que vive en mí (Ga 2,20) (Carta Pastoral, 1878).

 

4. La oración acerca a todos, todo lo reune (inicio)   (pautas de meditatión)

El que no ora no tiene alma. O no entiende, o no escucha, o no ama ... La oración hace que el hombre supere a sí mismo, lo transfigura, lo sublima, lo diviniza ... La oración es el vínculo de toda la humanidad ... Todo lo acerca, todo lo reune (Carta Pastoral, 1905).

 

5. Estoy aquí para hacerme todo para todos (inicio)    (pautas de meditatión)

He venido para traerles la paz, para bendecir a vuestras familias, vuestros negocios, vuestros campos, la tumba de vuestros muertos. Estoy aquí para hacerme todo a todos: para  hablar a los adultos con el corazón henchido de afecto paterno; para invocar el Espíritu Santo sobre la cabeza de los niños en la Confirmación: para consolar a los afligidos, para promover en toda forma la gloria de Dios y la salvación de las almas (Palabras de introducción en una visita pastoral).

 

6. En el Obispo no debe faltar la plenitud de amor (inicio)    (pautas de meditatión)

Sacrificarse en todos los modos posibles para dilatar en las almas el reino de Jesucristo; si fuera necesario exponer la propia vida por la salud de su amada grey; ponerse, diría, de rodillas ante el mundo para implorar como una gracia el permiso para obrar por su bien; éste es el espíritu, el carácter, la única ambición del Obispo. Lo que él posee por su autoridad, por su ingenio, por su salud y sus fuerzas, todo lo emplea para lograr el nobilísimo fin. (Discurso en ocasión del jubileo episcopal de Mons. G. Bonomelli, Cremona 1896).

 

7. El Buen Samaritano (inicio)    (pautas de meditatión)

En la persona de aquel posadero sabeis que se nos pide: “Cuida de él y si gastas algo más te lo reembolsaré a mi retorno”. Como si dijera: “Os he dado poco; ahora toca a vuestra discreción añadir el resto”. Los denarios están: los talentos que se os ha dado para realizar vuestro ministerio, para edificar el Cuerpo de Cristo. Negociad, trabajad, gastad. Si es necesario, consumáos; gastad lo que teneis, consumaos vosotros mismos para cumplir vuestro ministerio: arrivad incluso al martirio (3° Sínodo diocesano, 1900).

 

8. Devoción a San Carlos Borromeo (inicio)    (pautas de meditatión)

San Carlos! Este es un nombre que el Misionero católico nunca debe escuchar sin sentirse inflamado por el más noble, el más vivo entusiasmo, sin sentirse profundamente conmovido ...

Amadísimos, tenedlo como espejo, encomendaos a él, poned en él toda vuestra confianza y estad seguros de su protección (A los Misioneros para los italianos en las Américas, 1892).

 

9. Donde está el pueblo, allí está la Iglesia (inicio)    (pautas de meditatión)

La Iglesia nunca ha olvidado y nunca olvidará la misión que le ha sido confiada por Dios de evangelizar a los hijos de la miseria y del trabajo ... Donde está el pueblo que trabaja y sufre, allí está la Iglesia (La emigración italiana en América, 1887).

 

10. Debemos salir del templo (inicio)    (pautas de meditatión)

Debemos salir del templo ... si queremos ejercer una acción saludale en el templo. Asimismo, tenemos que ser hombres de nuestro tiempo ... Debemos vivir la misma vida del pueblo, acercándonos a él a través de la prensa, de las asociaciones, de los comités, de las sociedades de ayuda recíproca, de conferencias públicas, congresos, círculos para obreros, patronatos para niños, por medio de toda obra de beneficencia privada y pública (Carta Pastoral, 1891).

 

11. La obra de los sacerdotes no sería completa sin vuestra obra (inicio)    (pautas de meditatión)

La obra de los sacerdotes no sería completa sin vuestra obra, oh Venerables Religiosas. Hay cosas que sólo vosotras podeis lograrlas. Dios ha infundido en el corazón de la mujer una atracción muy particular, gracias a la cual ejerce un poder arcano en las mentes y en los corazones (Apuntes para el discurso del 19.03.1889).

 

12. Una palabra también para vosotros, catequistas (inicio)    (pautas de meditatión)

Maestros, instructores, educadores de la juventud, a quienes Nosotros apreciamos de manera especial, una palabra también para vosotros. El problema del porvenir está en vuestras manos. Muchos se preguntan si al final las cosas terminarán bien y no saben qué responder. Sí, respondemos Nosotros, sin temor de equivocarnos, terminarán bien si vuestras fatigas serán dignas de la noble misión que os ha sido confiada, si pondreis todo empeño no sólo para que el método de enseñanza sea razonable y serio, sino sobre todo para que la misma enseñanza sea sana y plenamente conforme con la fe católica, en la letra y en la ciencia (Carta Pastoral, 1879).

 

13. Queremos unirnos en una sola familia (inicio)    (pautas de meditatión)

Nosotros queremos ser cristianos de verdad, cristianos de fe y de obras, Sacerdotes o laicos, cultos o incultos, ricos o pobres, queremos unirnos en una sola familia, cada uno a la sombra de nuestro templo y todos, como un solo corazón y un alma sola ... Queremos estar unidos entre nosotros como verdaderos hermanos, no sólo en el templo, sino también fuera de él (Clausura IV Asamblea regional de la Obra de los Congresos, 12.6.1897).

 

14. O robar o emigrar (inicio)             (pautas de meditatión)

Un hombre excelente y cristiano ejemplar de un pueblito de montaña, donde hace años me encontraba haciendo una visita pastoral, me pidió la bendición y un recuerdo para sí y para los suyos que partían hacia América. Ante mis observaciones, él opuso este simple y al mismo tiempo doloroso dilema: o robar o emigrar. No debo ni quiero robar porque Dios y la ley me lo prohiben; no esposible ganar aquí el pan para mí y para mis hijos. Qué debo hacer? Emigrar: Es el único recurso que me queda... No supe añadir nada. Lo bendije emocionado encomendándole a la protección de Dios y una vez más me persuadí de que la emigración era una necesidad que se impone como remedio supremo y heroico al cual hay que someterse como se somete a una dolorosa operación para evitar la muerte (L'emigrazione italiana in América, 1887)

 

15. Libertad de emigrar (inicio)          (pautas de meditatión)

Libertad de emigrar pero no de hacer emigrar, porque así como es buena la emigración espontánea, es muy dañina aquella provocada. Es buena si es espontánea, porque es una de las grandes leyes providenciales, que presiden los destinos de los pueblos y su progreso económico y moral; es buena porque es una válvula de seguridad social; porque abre a los desheredados los senderos floridos de la esperanza, y a veces de la riqueza; ... eleva los destinos humanos, ampliando el concepto de patria más allá de los confines materiales y políticos, haciendo que el mundo se convierta en la patria del hombre (Il disegno di legge sull'emigrazione italiana, 1888).

 

16. Por el bienestar religioso y civil de los emigrados (inicio)          (pautas de meditatión)

Hermanos e hijos amadísimos todos, continuad empleando todo el ingenio y vuestras fuerzas por el bienestar religioso, moral y civil de nuestros connacionales, y mientras os esforzáis para mantener vivo en ellos el amor a la madre patria, no fomenteis entre ellos algo que pueda separarlos de sus nuevos conciudadanos, o de algún modo los despegue de los demás fieles (A los misioneros para los italianos en las Américas, 1982).

 

17. Os acompaña la Cruz (inicio)        (pautas de meditatión)

Lo se, os esperan grandes fatigas, peligros no pequeños, muchas tribulaciones, luchas y sacrificios continuos, pero no temais: os acompaña la Cruz, la Cruz que es la defensa de los humildes ... La cruz que es la esperanza de los cristianos, la resurrección de los muertos, la consolación del pobre, la prenda de la vida eterna, la fuerza de Dios No temáis; os acompaña la Cruz (Discurso a los misioneros que están por partir, 24.1.1889).